Hace unos 8 años un grupo de activistas y militantes ecologistas nos nucleamos en torno a lo que dimos en llamar el “Foro de Ecología Política” (FEP). La idea era tener un ámbito de discusión y en donde plasmar algunas ideas que hacen a la ecología política. Entendíamos que el advenimiento de la necesidad de una opción política verde, cualquiera sea la forma que pueda adoptar, era algo necesario e inevitable. Por lo tanto, era también necesario y deseable que sus propuestas tuvieran sólidas bases en el movimiento verde.
Más allá del trabajo que cada uno de nosotros realizábamos en distintas ONG e instituciones, el FEP nos permitía delinear los principios de un pensamiento verde en la Argentina y que pudiera ser materia de discusión o poder ser un insumo para otras organizaciones o iniciativas políticas.
Hoy estamos en una nueva etapa para el FEP, luego de varias otras por las que atravesó, pero sigue siendo importante presentar los principios fundamentales que fueron escritos en agosto de 2002 cuando decidimos que el FEP tuviese una voz pública.
Lo que sigue es el documento fundacional del FEP, allá en el año 2002, y hoy, a finales del 2010.
Juan Carlos Villalonga
Foro de Ecología Política
(agosto 2002)
El Foro de Ecología Política es una organización cuyo objetivo es el análisis, diseño e implementación de propuestas que promuevan participativamente la construcción de una sociedad sustentable.
La construcción de una sociedad ecológica implica poner en marcha una multiplicidad de prácticas y principios que están básicamente protagonizados por los nuevos movimientos sociales vinculados a la protección del ambiente, los derechos humanos, la defensa de la paz y los movimientos solidarios que luchan por un mundo con equidad. Esta multiplicidad de iniciativas está contribuyendo a generar los cimientos de esa sociedad.
La Ecología Política procura sistematizar las prácticas y principios presentes en esos movimientos sociales.
Principios de una Política Verde
La vida sobre la Tierra está amenazada. La naturaleza y la sociedad humana están en riesgo de destrucción masiva. Esta situación tiene su origen en las políticas de “desarrollo” que se han venido aplicando de manera generalizada a escala global. Estas políticas han fracasado porque sus fundamentos están errados.
El nacimiento del movimiento ecologista y de sus expresiones políticas "verdes" son parte de una respuesta mundial que, desde la sociedad civil se ha venido desarrollando en las últimas décadas para cambiar el rumbo y los fundamentos mismos que la política tradicional ha seguido hasta ahora.
El Foro de Ecología Política es una iniciativa ciudadana que se suma al esfuerzo global para el cambio hacia una sociedad ecológica. Alcanzar ese objetivo requiere del desarrollo de una Política Verde que signifique una nueva y radicalmente diferente forma de hacer política que deberá estar guiada por los siguientes principios:
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La humanidad depende de la diversidad del mundo natural para su propia existencia. Una civilización basada en la destrucción de esa diversidad es insustentable. No es aceptable, ni posible, que otras especies sean prescindibles en la naturaleza.
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Los recursos materiales de la Tierra son finitos. Ponemos en riesgo nuestro futuro si intentamos vivir prescindiendo de esa realidad. Por lo tanto, debemos construir una sociedad sustentable para garantizar nuestro futuro en el largo plazo.
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Cada persona debe gozar de un sustento material básico como derecho.
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Nuestras acciones deben tener en cuenta sus consecuencias para toda la sociedad, los seres humanos de otras naciones y las futuras generaciones. No debemos procurar nuestro bienestar en detrimento del de otros.
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Una sociedad saludable debe estar basada en la cooperación voluntaria entre individuos en un marco democrático, libre de toda discriminación racial, por el color de piel, sexo, religión, nacionalidad, origen social o cualquier otro prejuicio.
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Se debe enfatizar la participación democrática y la responsabilidad asegurando que las decisiones sean adoptadas al nivel más cercano posible de aquellos que serán afectados por las mismas.
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Se debe bregar por soluciones no violentas a los conflictos, teniendo en cuenta el interés de las minorías y de las futuras generaciones para poder alcanzar acuerdos duraderos.
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El éxito de una sociedad no debe ser medido solamente por meros indicadores económicos, sino que deben tomarse en cuenta los factores que afectan la calidad de vida de la gente: libertades personales, equidad social, salud, felicidad y desarrollo humano.
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La vía de la política electoral no es el único modo para producir un cambio en la sociedad. La Política Verde se expresa mediante una diversidad de métodos para ayudar a que el cambio hacia la sustentabilidad ocurra, haciendo uso de todos aquellos que no entran en conflicto con sus principios.
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El Foro de Ecología Política procura impulsar los valores y prácticas que están en el corazón mismo del movimiento verde para revitalizar la política como herramienta de cambio y desarrollo social.
Bases de una Política Verde
“Sólo después de que el último árbol haya sido talado, después de que el último río haya sido envenenado, luego de que el último pez haya sido capturado, recién entonces nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer”.
Al igual que todas las criaturas vivientes, la humanidad depende para su supervivencia de un ambiente natural saludable. Aún así, la actividad humana, más que ninguna otra, está amenazando el medio ambiente y, de este modo, poniendo en riesgo el futuro de la vida sobre la Tierra tal como la conocemos en la actualidad.
Las políticas económicas convencionales están destruyendo las bases mismas del bienestar de los seres humanos y de las otras especies. Nuestra cultura está moldeada por un sistema de valores y un modo de entender el mundo que es estructuralmente defectuoso.
Desde el comienzo de la Revolución Industrial, la sociedad ha buscado un incremento continuo de la riqueza material para los pueblos del mundo, y por lo tanto, se ha buscado de manera implacable el crecimiento económico. Algunas naciones, efectivamente lograron convertirse en naciones muy ricas y, aún así, dentro de las mismas subsiste la pobreza extrema. Al mismo tiempo, las naciones pobres del mundo se han vuelto cada vez más pobres en la medida en que la riqueza ha ido fluyendo desde éstas hacia las naciones ricas.
No podemos continuar con la explotación indefinida y la dilapidación de los recursos
naturales en un mundo que es finito. Si los seres humanos continúan promoviendo políticas que requieren del consumo ilimitado de recursos escasos, eso no nos hará más ricos, ni siquiera a unos pocos, sino que nos conducirá a la pobreza a todos. Las políticas tradicionales enfrentan a los seres humanos con la naturaleza y a los individuos con la sociedad. El rechazo de este modo de ver el mundo es fundamental para la filosofía verde . En lugar de colocar a cada uno en contra de los demás, la política verde procura una saludable interdependencia y cooperación entre los individuos, la naturaleza y la sociedad.
Como seres humanos, todos tenemos el potencial de vivir en armonía con los demás, y con reverencia y respeto por la compleja trama de la vida de la que somos parte.
Aunque es obvio que ese potencial no puede ser desarrollado mientras las necesidades humanas básicas permanezcan ampliamente insatisfechas. Tales necesidades básicas deben conformar las condiciones de dignidad que todo individuo debe poseer. Por necesidades básicas se entiende no sólo a las necesidades fisiológicas de alimentación y cobijo, sino también necesidades no materiales como la necesidad de recibir y dar amor, respeto, autonomía, seguridad y tener una participación significativa en nuestras comunidades.
El hecho de que las necesidades básicas de gran parte de la población no estén satisfechas tiene consecuencias de enorme importancia. Esto se expresa en ansiedad, inseguridad y comportamientos agresivos hacia los demás, violencia y destrucción del medio ambiente. Estos factores personales dan origen y son perpetuados por instituciones sociales que activamente alientan la opresión, la discriminación, la pobreza, la contaminación y los conflictos militares.
La Política Verde, por lo tanto, ubica tanto al cambio personal como político en el corazón de su respuesta a la crisis social y ecológica. Una sociedad cuyos diversos grupos e individuos tengan oportunidades de satisfacer ampliamente sus necesidades, sin comprometer las otros grupos o las de las generaciones futuras, será mucho más capaz de alcanzar un futuro sustentable. En la agenda de una Política Verde se deben promover cambios tanto en los valores y en los estilos de vida, como en las estructuras sociales, económicas y políticas.
La política verde valoriza la diversidad de modos en que las personas se vinculan entre sí y con la naturaleza. Busca un equilibrio entre una gama de diferentes valores que contribuyen al bienestar humano, en lugar de reforzar uno en detrimento de los demás.
Rechaza sostener aisladamente un valor, como la libertad, la salud o la igualdad, como un criterio supremo del éxito político. En una sociedad ecológica un amplio rango de opciones de estilos de vida deben ser promovidos en tanto los individuos y comunidades buscan diseñar los medios más apropiados para alcanzar la sustentabilidad.
Los Seres Humanos en la Naturaleza
Los seres humanos somos una de las últimas especies en aparecer en la biosfera. Nuestra supervivencia como especie depende de la supervivencia de los demás ecosistemas y especies que evolucionaron aún antes que nosotros. La Política Verde ve a la humanidad necesariamente como una parte integrada al entorno natural. Cuando una actividad humana amenaza al ambiente que nos rodea, esa actividad amenaza nuestro futuro. Los objetivos políticos deben aceptar esa dependencia, no procurar transgredirla. No creemos que ninguna especie sea prescindible en la naturaleza.
Las políticas convencionales han fomentado la dominación humana sobre la naturaleza pretendiendo una jerarquía por sobre el resto del mundo natural. Estas políticas convencionales ignoran la complejidad del ambiente y sus potenciales valores. La Política Verde promueve políticas que respetan esa complejidad y se basa en los siguientes principios claves:
Políticas Ecológicas. Cada organismo es dependiente para su supervivencia de las otras especies y de su entorno físico natural. Mientras que los juicios de valor
tradicionales se focalizan en la necesidades humanas, los valores ecológicos se basan finalmente en el bienestar del ecosistema total. La sociedad occidental ha visto a la naturaleza como algo valioso sólo en la medida estrecha de su utilidad inmediata para los seres humanos.
Interdependencia. La Política Verde reconoce que la humanidad depende de su medio ambiente para su bienestar y que, contrariamente a esto, las actividades humanas tienen un impacto crítico sobre los procesos ambientales, con serias implicancias sobre el bienestar y la supervivencia de otras especies. Por lo tanto la relación apropiada entre la humanidad y su ambiente debería ser de interdependencia y no de control. Al igual que todas las otras formas de vida, tomamos del entorno y debemos devolver también a él. Debemos asegurar que las actividades humanas contribuyan a mantener la riqueza de la vida antes que a destruirla.
Diversidad. La diversidad de especies vivientes sobre el planeta es una manifestación de su complejidad ecológica. Esta diversidad sostiene, fortalece y da estabilidad a todos los ecosistemas permitiéndoles que puedan resistir diferentes situaciones críticas. La Política Verde reconoce los límites de la capacidad humana para observar y comprender los procesos naturales y por lo tanto, reconoce la necesidad de proteger la biodiversidad por su propio valor. El mantenimiento y el fortalecimiento de la biodiversidad tiene beneficios demostrables para toda la vida en la Tierra, no sólo para los seres humanos.
Sustentabilidad. El principio integrador básico que atraviesa todas las políticas
verdes es que todas las actividades humanas deben ser indefinidamente sustentables. La humanidad no puede utilizar recursos más rápidamente de lo que ellos pueden ser reproducidos, ni producir efectos o materiales que no puedan ser asimilados por el ambiente. Las prácticas políticas que apuntan a un horizonte de corto plazo no son válidas. Las consecuencias de largo plazo de toda actividad deben siempre ser consideradas e idealmente deben ser planificadas de tal modo que dicha actividad pueda desarrollarse de forma duradera o ser indefinidamente sostenida.
Los Seres Humanos en la Sociedad
La implementación de políticas que conduzcan a una sociedad ecológica necesariamente requerirán de muchos años. Esto requiere de un pacto decisivo para enfrentar el enorme desafío ambiental que tenemos por delante. Es posible, de todas maneras, identificar una serie de principios sobre los cuales debería construirse una sociedad verdaderamente sustentable.
Democracia. Una sociedad saludable debe basarse en la cooperación voluntaria entre individuos en un ambiente democrático. Es necesario adoptar, en un proceso democrático y por la sociedad como un todo, un conjunto de decisiones que establezcan una base segura para que se produzca esa cooperación. Otros temas deben ser dejados a las personas y comunidades para que ellos mismos decidan. Una sociedad ecológica será construida por comunidades auto-gobernadas, de una diversidad de tamaños, las que regularán sus propios actividades económicas y sociales. Nada debe ser decidido a un nivel más alto si puede ser decidido más abajo. De todos modos, la política verde reconoce que los gobiernos regionales y nacionales continuarán teniendo un rol importante, así como las instancias de acuerdos internacionales para enfrentar desafíos
comunes a escala global.
Equidad. Los intereses legítimos de todas las personas tienen un valor similar. La
Política Verde rechaza toda forma de discriminación, se base ésta en cuestiones de raza, sexo, religión, origen nacional, social o en cualquier otro prejuicio. Se acepta la
necesidad de crear instituciones sociales que protejan los intereses de los más débiles contra los intereses dominantes de los poderosos.
Derechos Humanos. Los derechos fundamentales e inalienables de cada individuo en una sociedad democrática deben estar garantizados en las bases de la organización social. La Política Verde promueve la implementación de políticas que protejan los derechos humanos y rechaza toda forma de explotación bajo cualquier propósito. Los derechos humanos individuales incluyen la libertad de organizarse con otros con fines comunes en instituciones representativas tales como sindicatos y grupos comunitarios. La Política Verde considera que los derechos humanos sólo pueden ser protegidos mediante un funcionamiento pleno de tales organizaciones dentro de la sociedad.
Minorías. La regla de la simple mayoría no es suficiente para resolver los conflictos dentro de la sociedad. La Política Verde promueve soluciones no violentas a las situaciones conflictivas. Los intereses de las minorías y las futuras generaciones deben ser incluidos en procesos no violentos de resolución de conflictos tendientes a alcanzar soluciones de largo plazo.
Internacionalismo. El rol apropiado de un gobierno preocupado en el bienestar de sus ciudadanos no debe ser alcanzar tal bienestar en detrimento de otras naciones o de las generaciones futuras.
Seguridad Básica Material para Todos. La sociedad debe garantizar el acceso a una seguridad básica material para todos y debe proveer un rango amplio de oportunidades para el desarrollo personal en un sentido tanto material como cultural. Ante la posibilidad de una situación de privación, un sentimiento de inseguridad dificultará o inhibirá a los individuos para actuar de acuerdo a principios ecológicos. Una garantía de seguridad no asegura una conducta voluntaria ecológica, pero es una condición necesaria.
Características de una Sociedad Sustentable
Libertad
La política Verde afirma la importancia de la libertad individual y la autodeterminación. Se considera que las personas deben ser libres de tomar sus propias decisiones en aquellos temas que no afecten adversamente a otros. Su importancia radica en valorar que el hecho de tomar sus propias decisiones, implica aceptar responsabilidades y desarrollar su propios estilos de vida y personalidad.
Nuestro compromiso con la libertad requiere de ciertas restricciones. Primero, la riqueza y el poder son frecuentemente utilizados para recortar las libertades de los pobres y los menos poderosos. La protección de la legítima libertad requiere por lo tanto de restricciones sobre actividades que resulten opresivas.
Segundo, la libertad individual no debe ejercitarse donde tal libertad depende de la explotación o el riesgo de cualquier otra persona o grupo social, o el ambiente. Donde el ejercicio de la libertad pone en riesgo a otros, la Política Verde considera legítimo que tales derechos sean limitados. El derecho individual encuentra su límite cuando entra en contradicción con el de otro individuo, grupo social o el medio ambiente.
Tercero, la libertad individual incluye la libertad para asociarse con otros en objetivos
comunes de modo tal que las decisiones son delegadas a instituciones representativas tales como sindicatos, grupos comunitarios y gobiernos.
Riqueza
Para la Política Verde el bienestar debe ser definido de un modo mucho más amplio que únicamente por variables económicas. Como sociedad nos beneficiamos de la riqueza de nuestros recursos naturales, del aire limpio, el agua, la energía del sol y la
biodiversidad del planeta. También nos beneficiamos enormemente del trabajo voluntario de infinidad de personas.
Rechazamos la visión de que el bienestar puede ser medido únicamente por medio de valores monetarios. Esta es una visión que permite a sus adherentes pensar que el bienestar es únicamente producto de la obra humana. Este error ha llevado a los
sucesivos gobiernos a buscar objetivos que aparentan incrementar la riqueza de las
naciones mientras en realidad la reducen. Símbolos de riqueza y poder, como el dinero, refuerzan el error y dominan las decisiones políticas. El crecimiento económico es un parámetro pobre, equívoco y limitado del bienestar humano.
Se necesitan nuevas ideas económicas, instituciones y organizaciones para reducir nuestra dependencia de tales símbolos. La política económica debe estar dirigida no sólo a maximizar aquellos aspectos del bienestar que pueden ser medidos en términos monetarios, sino en asegurar que las verdaderas necesidades sean satisfechas.
Una sociedad sustentable puede ser próspera pero, por las limitaciones ecosistémicas, no puede tener un continuo crecimiento material. Aceptamos que existe un límite a la riqueza que cada persona puede alcanzar, y esto es verdad sin importar si mucho o poco trabajo fue necesario para producir tal riqueza. Es necesario hacer una redistribución del ingreso. La riqueza existente debe ser compartida de un modo tal que cada uno tenga una seguridad económica básica garantizada, de otro modo la gente no atenderá las restricciones ecológicas en sus vidas cotidianas.
Conservación
En el presente sistema, el crecimiento económico se basa en el consumo ilimitado de recursos tanto renovables como no renovables. Pero en un mundo finito no existe un suministro infinito de recursos naturales. La Política Verde reconoce los límites del crecimiento. Los límites del crecimiento son básicamente impuestos por el agotamiento de los recursos y los siempre crecientes costos de la contaminación. Más aún, la tierra es también un suministro escaso. La expansión de la población mundial requiere de una expansión del suministro de alimentos. El uso irresponsable del suelo y su degradación, y los cambios en la calidad y disponibilidad de la tierra debido al cambio climático, significan que ésta debe ser manejada para que asegure la sustentabilidad y salvaguarde la biodiversidad.
La conservación de la tierra y los recursos naturales serán muy importantes para proteger el entorno natural de la contaminación y la degradación. La Política verde cree que las tecnologías que promueven la reutilización y el reciclado de materiales y
productos deben ser prioritarias, por encima de la producción de bienes generados con recursos nuevos. Las comunidades y ciudades deben ser estructuradas de modo de maximizar la conservación de los recursos.
Progreso y Tecnología
Es de enorme valor el proceso de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. De todos modos, eso no convierte a todo desarrollo tecnológico como algo deseable en sí mismo, ni debe considerarse que las tecnologías más complejas necesariamente representan estilos de vida superiores a otros más simples tecnológicamente.
La tecnología, como otros aspectos de la cultura humana, necesita ser utilizada selectivamente y dentro de limitaciones que marcan los ecosistemas. La vía de desarrollo tecnológico no es un camino dado sino una opción hecha por la sociedad.
Debemos elegir desarrollar tecnologías que sean inherentemente beneficiosas para el bien común.
En una sociedad sustentable deberá prestarse especial atención y apoyo a las tecnologías socialmente apropiadas, así como a la protección de las tecnologías tradicionales como parte indisociable del aseguramiento de la diversidad cultural.
Principio Precautorio
Cuando hay evidencia de que puede ocurrir un daño -en el medio ambiente o en la salud de las personas-, pero las pruebas científicas son insuficientes, inciertas o no
conclusivas, deben tomarse medidas para frenar, detener o reparar el daño. La falta de evidencias conclusivas, no es evidencia de falta de riesgo. No hay que esperar que el daño ocurra para tomar medidas.
Relaciones de Poder
El poder es simplemente nuestra capacidad para ser efectivos, pero adopta diferentes formas. El "Poder sobre" es disfuncional, existe sólo a expensas de otros y debe ser limitado y contenido. El "Poder para" es nuestra capacidad para cooperar y tomar el control de nuestras propias vidas. Las organizaciones que están basadas en hacer crecer ese poder para cooperar han encontrado que son tan exitosas, si no más, para alcanzar sus objetivos y generan considerables beneficios ambientales y sociales.
De todo modos el "Poder sobre" permanece como la fuerza dominante en la estructura jerárquica de una sociedad competitiva. Debemos convivir con él, pero sólo para transformarlo. Esto requiere de cambios en las leyes, la cultura y la economía.
La Política verde no cree en la obligación moral de que toda la gente debe obedecer
automáticamente a sus gobiernos. Se busca que la obediencia a las leyes está basada en el consenso y minimizar la necesidad de lograr la conformidad a través de la disuasión.
Creemos que existen ocasiones en que individuos o grupos dentro de la sociedad pueden abierta y pacíficamente protestar ante una ley injusta o practicar la desobediencia civil.
Buscamos una sociedad en la cual las personas tengan la capacidad de involucrarse en las decisiones que las afectan. Rechazamos la estructura jerárquica de líderes y
seguidores, y, en cambio, defendemos las políticas participativas. Entendemos que para vivir en sociedad la gente delega parte de su poder en sus representantes, pero nunca deberá delegar todo el poder.
Propiedad
La Política Verde considera que, dado que los seres humanos dependen del uso de la
tierra y sus recursos físicos, las leyes de propiedad deben ser diseñadas para asegurar que todos tengan acceso a las cosas que necesitan. Todos aquellos que posean una propiedad deben tener responsabilidad en su manejo. Los bienes comunes necesitan ser responsablemente manejados por la comunidad que depende de ellos.
Las leyes de propiedad no deben permitir que el Estado o los individuos traten su propiedad de cualquier modo que ellos deseen. Deben asegurar que la gente tenga sus necesidades satisfechas a través del acceso a la tierra y sus recursos, mientras se mantiene su calidad para las futuras generaciones. Las leyes de propiedad deben otorgar derechos así como imponer obligaciones.
Trabajo
La Política Verde reconoce que el trabajo juega un papel central en la salud y equilibrio de la vida de las personas. La gente tiene un deseo natural de hacer una contribución al bien común.
Nos oponemos a la visión del trabajo como una desafortunada necesidad para ser desarrollada por máquinas siempre que eso sea posible y a la reducción de la vida laboral a una serie de simples y repetitivas actividades. Creemos que el acceso al trabajo creativo es un derecho humano fundamental. También nos oponemos a la visión de que el trabajo duro debe ser sufrido por el propio bien. Una vida saludable es un equilibrio que incluye tiempo para el trabajo y para el placer.
La calidad del trabajo es tan importante como la cantidad. En la medida en que las prácticas laborales se adaptan a las nuevas tecnologías, existe una creciente división
entre el trabajo que necesita ser hecho y el empleo pago que nos da ingresos. La Política Verde considera que la política de empleo debe dirigirse a compatibilizar el trabajo necesario con las habilidades de la gente.
Existe un creciente desempleo estructural producto de factores como la introducción de tecnologías que reemplazan mano de obra. Esa mayor productividad debe ser compartida en la sociedad de modo tal que la disminución de la demanda de mano de obra no genere desempleo y marginación. La sociedad debe repartir el trabajo necesario y compartir los beneficios de la producción.
Estrategia
No creemos que exista un único camino para cambiar la sociedad o que tengamos todas las respuestas. Buscamos ser parte del amplio movimiento que trabaja por estos principios a través de una diversidad de formas. Apoyamos a todos los que usan métodos razonables y no violentos de acción directa para lograr tales objetivos.
Nuestras convicciones nos llevarán, sin duda, a entrar en conflicto con quienes están
comprometidos con la riqueza material, la acumulación de poder y la insustentable
explotación de la Tierra. La Política Verde debe estar dispuesta a dialogar con aquellos que no están de acuerdo con su pensamiento allí donde exista un terreno común que pueda ser compartido, siempre que no implique contradecir ninguno de estos principios.
Foro de Ecología Política, Argentina, 20 de agosto de 2002
